¿Qué se me está acabando?
La pregunta de todas las mañanas, respondida sin bajar a contar. Te dice qué quedó por debajo del punto en que tocaba reponer, cuánto queda de cada cosa y en qué bodega está.
No un asistente que te contesta generalidades de internet. Le preguntas qué se te está acabando o cuánto vendiste y te responde con lo que hay en TU estante y lo que pasó por TU mostrador, hoy. Y en los planes superiores no solo responde: registra una venta, da de alta un cliente o ajusta el stock por ti. Norvu no tiene IA propia: usa la que ya conoces, ChatGPT o Claude, conectada con tu negocio. Todo vive en la nube, sin instalar, y lo manejas desde tu celular y desde Chrome en el computador. Viene con tu plan, hereda tu rol y frena a preguntar antes de lo delicado.
Consulta y opera con el rol de tu cuenta; emitir tu factura ante la DIAN y autorizar descuentos quedan fuera. Mira dónde está el límite.
En la bodega, alguien recibe mercancía: abre una caja, escanea un producto y lo acomoda en el estante, y el inventario se actualiza solo. La dueña del negocio revisa en su laptop las cifras de su inventario en Norvu.
de más en tu factura. Va con tu plan desde Impulsa y no se cobra aparte.
y ni un permiso más. Entra con tu cuenta y hereda tu rol exacto: nunca ve ni hace más de lo que puedes tú.
para cortar el acceso desde tu Norvu, y deja de entrar de una. Y si lo olvidas, caduca solo con el tiempo.
Un martes cualquiera te acordaste, mientras cerrabas, de que hace rato no vendes esas cajas que compraste en enero. Abriste el chat, escribiste la pregunta y te respondió con consejos de manual: rota el inventario, mide tus productos, revisa la demanda. Todo cierto y nada tuyo. No sabía cuántas cajas eran, ni cuánto te costaron, ni desde cuándo estaban ahí, porque nunca las ha visto.
Esto es lo que cambia. Le das permiso una sola vez y desde ahí el asistente pregunta por dentro de tu Norvu antes de responderte. La misma pregunta deja de tener una respuesta de manual y pasa a tener una respuesta con nombre, cantidad y fecha. Sigues usando el mismo chat de siempre, en el celular, tal como ya lo usas.
“¿Qué me está sobrando?” y te contesta con recomendaciones generales que sirven para cualquier tienda del mundo, o sea que no sirven para la tuya.
La misma pregunta, y te responde con los productos que llevan meses quietos en tu bodega, cuántos hay y cuánta plata tienes metida ahí.
Se lo escribes como se lo dirías a un empleado de confianza. No hay que aprenderse comandos, ni nombres de pantallas, ni un idioma nuevo.
La pregunta de todas las mañanas, respondida sin bajar a contar. Te dice qué quedó por debajo del punto en que tocaba reponer, cuánto queda de cada cosa y en qué bodega está.
El total del día y del turno, sin ponerte a cuadrar a mano. Le preguntas y te da lo que ya pasó por el mostrador, con el costo y el margen recortados de la respuesta.
Lo que compraste y todavía no has vendido, sumado a precio de costo. Es la plata que ya saliste a poner y que está esperando en una caja, no en tu bolsillo.
Lo que se quedó pegado. Le preguntas y te lo lista, para que decidas si lo sacas en promoción, lo devuelves o dejas de pedirlo. Necesita la caja encendida: sin ventas registradas no hay con qué medirlo.
Por lote y por fecha, con lo más cerca de vencer primero. Sirve para rebajarlo a tiempo en vez de enterarte el día que un cliente te muestra la etiqueta.
Cuáles son los pocos productos que hacen la mayoría de tu movimiento y cuáles apenas se asoman. Deja de comprar por corazonada y empieza a comprar por lo que pasa en tu propio local.
El movimiento de cada producto, con fecha y motivo. Cuando un número no cuadra, en vez de armar el rompecabezas a mano le preguntas y te lo cuenta en orden.
Todo esto sale de tu inventario y de tus ventas, las piezas base de Norvu y las que tienen el dato bueno. Entre mejor tengas cargado el inventario y registradas tus ventas, mejores respuestas te va a dar: no adivina nada, solo lee lo que tú ya tienes ahí. Y no se queda en preguntar: en los planes superiores le puedes pedir que registre una venta, dé de alta un cliente o ajuste el stock, siempre con tu rol y frenando a confirmar antes de lo delicado.
El asistente puede operar tu negocio con tu rol, pero hay una raya que no cruza. Unas cosas ni siquiera existen como herramienta del lado de la IA; otras las dejamos cerradas a propósito. En las dos, el resultado es el mismo: no pasan por el chat.
Puede registrar una venta y dejar su tiquete, pero emitir, firmar y transmitir la factura electrónica ante la DIAN no está a su alcance. Ese paso fiscal lo disparas tú, nunca un asistente.
Puede aplicar el descuento que tu rol ya permite en una venta, pero la firma que autoriza pasarse del tope no viaja por aquí. Un asistente no se auto-aprueba una rebaja.
No cancela ni baja tu plan, y no ve con qué pagas. A lo sumo, si se lo pides, puede subir de plan con tu confirmación; lo demás lo decides tú desde tu cuenta.
Puede crear y actualizar la ficha de un cliente, pero anonimizar, borrar o sacarte la base entera en bloque está cerrado: los datos personales de tu gente no se van por un chat.
Puede leer quién hizo qué (auditoría) y, en planes con equipo, ayudarte a dar de alta un usuario o un rol con tu confirmación. Lo que no puede es darse permisos a sí mismo ni abrir la consola de personal por su cuenta.
Tu llave lleva tu negocio adentro y la base de datos no le enseña otra cosa, ni por error ni a propósito. Cada quien ve lo suyo y nada más.
La conexión no es una llave maestra: entra con tu propia cuenta de Norvu, la misma con la que iniciaste sesión al aprobarla, y hereda su rol tal cual. Si a esa cuenta no le tienes habilitado ver o hacer algo, el asistente tampoco. Es la misma cerradura que ya usa tu negocio por dentro, no una segunda puerta que alguien se inventó por fuera.
Hay dos techos más, y ninguno se levanta desde una configuración suelta. El primero es el plan: consultar viene desde Impulsa, pero operar (registrar ventas, clientes, ajustar stock) solo se abre en los planes superiores y solo si el rol tiene habilitado operar. El segundo es la aprobación: lo delicado se detiene a que una persona confirme el número exacto. Y el costo y el margen de tus productos se recortan siempre de lo que sale por aquí.
No opera tu negocio mientras duermes ni decide nada por su cuenta: cada acción la pides tú y las delicadas se detienen a que las confirmes. No emite tu factura ante la DIAN, no autoriza descuentos por encima del tope y no toca tu plan ni tu medio de pago. Preferimos que te sepas el límite desde el principio a que lo descubras un día que necesitabas otra cosa.
Nada de terminales ni de archivos raros, y funciona igual en cualquiera de los dos. Copias la dirección de tu negocio, la pegas en tu asistente, inicias sesión en Norvu y apruebas el acceso. Se hace una sola vez y queda andando. Si en algún paso te trabas o prefieres no hacerlo tú, lo dejamos andando contigo sin costo.
Antes de empezar: necesitas un plan Impulsa o superior (el plan Gratis no trae esta conexión) y entrar a Norvu como el dueño del negocio o un administrador. La conexión queda ligada a la cuenta con la que inicias sesión y hereda su rol, así que conviene pensar de una vez con el rol de quién quieres que use el asistente. Para consultar basta con Impulsa; para que además opere (registrar ventas o clientes, ajustar stock) hace falta un plan superior y un rol con el permiso de operar.
Entra a Norvu y ve a Configuración ›
Conecta tu asistente de IA. Ahí te aparece la
dirección de tu Norvu, una dirección web que empieza por
https://, con un botón para copiarla. Esa dirección
es lo único que vas a pegar en tu asistente. No hay que instalar nada ni escribir
comandos.
¿Tu plan todavía no incluye esta conexión? Esa pantalla te lo dice y te lleva derecho a mejorar el plan. Empieza en Impulsa.
Aquí los pasos cambian según el asistente, y por eso vale seguir el tuyo tal cual. Elige el que ya usas: en los dos terminas pegando la misma dirección de tu Norvu.
La conexión se agrega desde el computador, en chatgpt.com. La app del celular todavía no tiene dónde agregarla. Y necesitas un plan de pago de ChatGPT (Plus o superior): el gratuito no trae esta opción.
ChatGPT te avisa que el conector "no está verificado por OpenAI". Es lo esperado: es tu propio Norvu, no un tercero. Para usarlo, en un chat toca el +, entra a Developer mode y elige Norvu. Cuando le pidas algo que cambie datos, te pide confirmar antes.
Funciona desde el navegador, en claude.ai, o desde la app de Claude en tu computador. El plan gratuito alcanza para una conexión; con Pro o Max agregas las que necesites.
Para usarlo, en un chat toca el +, entra a Connectors y activa Norvu. ¿Tu empresa usa Claude en equipo? La conexión la agrega una vez el dueño de la organización (en Organization settings › Connectors) y cada quien la activa después con su cuenta.
En un chat nuevo activa la conexión de Norvu y escríbele algo que solo pueda saber si está leyendo tu negocio, por ejemplo “usando Norvu, dime qué productos tengo por debajo del punto de reposición”. Si te responde con nombres y cantidades que reconoces, quedó lista. Si te contesta en general, sin nombres, dile claramente que use Norvu y vuelve a preguntar.
La conexión queda con tu cuenta, tu rol y tu plan, sin claves que copiar ni guardar. La puedes quitar cuando quieras desde Configuración › Conecta tu asistente de IA en Norvu.
Con el que ya uses. La única diferencia que te importa es dónde lo agregas: ChatGPT desde el computador y con un plan de pago; Claude desde el navegador o su app, y el plan gratuito ya alcanza para una conexión. En los dos pegas la misma dirección de tu Norvu, inicias sesión y apruebas, sin claves que copiar. Si prefieres no hacerlo tú, lo dejamos andando contigo.
ChatGPT o Claude leen inventario, caja y clientes sobre la misma verdad. Estas páginas cuentan qué hay detrás de cada pregunta.
El asistente consulta y opera el ERP entero: inventario, ventas, clientes y stock, con el permiso que tú le das.
Ver ERP para pymesEn planes superiores le pides que registre una venta. La caja y el chat escriben el mismo movimiento.
Ver Sistema POSLe preguntas qué se acaba, qué no rota o cuánto tienes metido en bodega, y te responde con tus datos de hoy.
Ver Software de inventarioQuién dejó de venir, quién es tu mejor comprador, o registrar una ficha, desde el mismo chat y con tu rol.
Ver CRM para pymesSi tu asistente todavía no te muestra dónde pegar la dirección, lo dejamos andando contigo.
Ver Contacto y ventasEs pegar tu Norvu al asistente que ya usas, por MCP. No es una IA de Norvu: ChatGPT o Claude leen tus datos reales (qué se acaba, qué vendiste) y, en planes superiores, pueden registrar una venta o un cliente o ajustar stock, con el permiso de tu rol. Viene con el plan desde Impulsa, sin costo aparte.
No. La conexión va con tu plan desde Impulsa y no te cobramos nada encima. Si conectas tu propia cuenta de ChatGPT o de Claude, lo que esa cuenta te cueste es cosa tuya y de ellos: nosotros no te cobramos por conectar tu negocio. El plan Gratis no trae esta conexión.
Depende de tu plan. En Impulsa y Opera solo consulta: pregunta y responde, no cambia nada. En los planes superiores (Integra y Escala) también puede operar tu negocio: registrar una venta, dar de alta un cliente, ajustar el stock, recibir mercancía. Eso sí, hereda el rol de la cuenta con la que se conecta y depende de que ese rol tenga habilitado operar, así que tú decides quién puede hacer qué desde el chat.
No sin que una persona lo confirme. Lo delicado (ajustar existencias, anular una venta, hacer una devolución, mover costos o precios en bloque) se detiene y queda esperando a que alguien apruebe el número exacto que se está pidiendo. La confirmación vale para esa acción y para ninguna otra: si el asistente cambia un solo dígito, ya no le sirve y tiene que volver a pedirla. Y hay cosas que ni con permiso hace: emitir tu factura ante la DIAN o autorizar un descuento por encima del tope no viajan por aquí.
Quitas la conexión desde la misma pantalla de Norvu y deja de entrar en la siguiente pregunta, sin esperar nada. Además el acceso que le das caduca solo con el tiempo, y si pasa meses sin usarse también se cierra. Un acceso olvidado es un acceso abierto, así que preferimos que se cierren solos.
Con los dos. La diferencia está en dónde agregas la conexión. En ChatGPT es desde el computador (chatgpt.com) y con un plan de pago: entras a Settings, Connectors, activas el Developer mode y tocas Create para pegar la dirección de tu Norvu. En Claude es desde la web o su app, y el plan gratuito ya alcanza para una conexión: entras a Settings, Connectors, Add custom connector y pegas la dirección. En los dos inicias sesión y apruebas, sin claves que copiar. Abajo en la página tienes el paso a paso de cada uno.
Nunca. La conexión entra con la cuenta de tu negocio con la que iniciaste sesión y hereda su rol exacto: si esa cuenta no puede ver o hacer algo, el asistente tampoco. Además el costo y el margen de tus productos se recortan siempre de lo que sale por aquí, y cada negocio solo ve lo suyo. La IA no es una llave maestra: es tu propio rol, ni un permiso más.
Sí, y no solo de lo que cambia: también de lo que consulta. Cada llamada queda anotada con qué conexión fue, qué pidió y en nombre de qué persona, en el mismo registro que ya guarda lo que hacen tus usuarios.
Consúltalo y opéralo desde el chat, con tu rol y con freno para lo delicado. Va con tu plan y se conecta una sola vez. Si quieres, lo hacemos contigo en una llamada y lo dejamos andando.